Salgo de su casa a toda prisa, sin darme tiempo a pensar que acabo de dejar a una mujer esposada a su cama. Se va a enfadar mucho. Espero que no tarde en darse cuenta de que le he dejado el móvil al alcance de la mano ¿A quién llamará para sacarla del apuro? Por si acaso dejaré desconectado el mío el resto de la mañana.
Ha sido flipante, me ha sorprendido de una manera que jamás habría imaginado en ella. Seguro que ya está maquinando su venganza (¿dulce?). He entrado en su juego y ahora le toca mover ficha.
Me subo al coche, enciendo Spotify y busco música, empieza a sonar La chica de ayer. Ese solo de guitarra preludio de la voz única de Antonio Vega es todo un icono de los 80.
Un día cualquiera no sabes qué hora es,
te acuestas a mi lado sin saber por qué.
Las calles mojadas te han visto crecer
y con tu corazón estás llorando otra vez.
Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer
jugando con las flores en mi jardín.
Demasiado tarde para comprender,
chica, vete a tu casa, no podemos jugar.
La luz de la mañana entra en la habitación,
tus cabellos dorados parecen el sol.
Luego por la noche al Penta a escuchar
canciones que consiguen que te pueda amar.
te acuestas a mi lado sin saber por qué.
Las calles mojadas te han visto crecer
y con tu corazón estás llorando otra vez.
Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer
jugando con las flores en mi jardín.
Demasiado tarde para comprender,
chica, vete a tu casa, no podemos jugar.
La luz de la mañana entra en la habitación,
tus cabellos dorados parecen el sol.
Luego por la noche al Penta a escuchar
canciones que consiguen que te pueda amar.
Vienen a mi cabeza recuerdos de una noche de fiesta. Aquél chico tímido de 15 años quería ser como los demás, pero siempre se enamoraba de la chica equivocada. Las tías guapas solían irse con los tíos listos. Pilar era una madrileña que veraneaba en el pueblo, era preciosa; su mirada triste contrastaba con una sonrisa cautivadora. Durante el día hablaba conmigo, por la noche jugaba con otros. Verla desaparecer en la oscuridad, seguida en la distancia por aquel tipo, fue muy duro; y aunque el tiempo ha pasado, aún queda el sabor amargo de la derrota. Nunca supe porqué cada anochecer bailaba con uno distinto, y cuando amanecía enamoraba al mismo de ayer.
Mi amiga María me preguntó si estaba enamorado, le respondí que ese era mi estado natural. Siempre me he conocido enamorado, llorando por amor o llamando a su puerta.
Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer.
Demasiado tarde para comprender.
Mi cabeza da vueltas persiguiéndote.
Mi cabeza da vueltas...
Demasiado tarde para comprender.
Mi cabeza da vueltas persiguiéndote.
Mi cabeza da vueltas...

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