
El diccionario define "amador" como un sustantivo, masculino y femenino que describe al que ama, quiere, estima, venera, adora, enamora, seduce, cautiva o corteja a alguien.
Desde luego, las Amador hacen honor a su apellido, siento verdadera admiración por ellas. Son capaces de enamorar y de recomponer hasta el más dañado de los corazones. Me seducen cada día con la delicadeza de sus palabras, a pesar de que saben que mi amor está cautivo por otra. Pero hoy..., voy a cortejar a cada una de ellas con pasión "literaria" desmedida.
Es sábado, se me ha olvidado silenciar el móvil y me saca de la cama el aviso de un mensaje ¡No, son cuatro! Parece que alguien los hubiera sincronizado. Abro el primero, es una tal María ¿Qué María? Me adjunta una localización (Fataga) y un breve mensaje: No tardes, te espero a las 10:00. No te arrepentirás. Ah, no olvides tu cepillo de dientes.
Leo el siguiente, es de María, pero otra distinta. También con una localización (El Roque Nublo) y dice: Por favor, sé puntual, no me hagas esperar. A las 14:00. Trae fruta fresquita plus.
Estoy flipando, y aún me quedan otros dos por leer. Creo estar soñando, mejor me vuelvo a la cama ¡No! Recapacito. Miro el reloj ¡ya son las 9:00! Es de ¿Arminda? Leo: Vas con el tiempo muy justo ¿Aún te quedan fuerzas para una cita más? Me gusta el helado. Se te ocurre algo para que no me derrita. A las 18:00 horas. Me lo imaginaba, ¡otra localización! (El Faro).
El último es de ¡Stella!. Ahora todo empieza a tomar forma ¡Son las Amador! Se han aliado para hacer ...¿qué? ¿conmigo? Creo que lo del blog está llegando demasiado lejos ¡¿O no?!
Dice: Si has resistido hasta aquí, seguro que no te importará complacer a una más ¿te apetece una cena íntima? Tú pones el vino ¿A las 22:00 te viene bien? Yo tampoco espero. Y adjunta la localización (Vegueta).
Recapitulo, María me espera dentro de una hora en algún lugar del sur de la isla. Su prima María, cuatro horas después en la cumbre. Arminda a las seis de la tarde en la Playa de Maspalomas, y Stella me ha convidado a cenar en el barrio antiguo de Las Palmas de G.C.
Pongo los ojos en blanco, como los protagonistas de mis libros de cabecera cuando les ocurre algo inesperado pero ansiado.
¡Cuatro citas programadas con cuatro mujeres diferentes, tres hermanas y su prima! ¡Es de locos! Pero me encanta esta aventura que han planeado para mi. El peligro me pone, y el no saber lo que me espera en cada encuentro agita mis instintos más primarios.
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